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FLASHY DIVA'S BIO
Tendencias 07/14
Prensa
Pensamiento

"Tengo la situación bajo control.
Domino mi espacio y mi contenido.
Mi vacío hueco.
O los distintos objetos que guardo por docenas.
Siempre sé qué es lo que poseo, lo que puede no estar o lo que falta.
Para estudiar mi fisonomía quizá no haga falta pensar mucho.
Pero visto más de cerca soy casi divino y merecedor de grandes viajes.
Un auténtico compañero de amor y consuelo, reconocimiento, el conocido.
He sido sostenido con la fuerza y pasión amorosa por una dama y sus valores.
Ella me hace subir por mil escalones, sujetándome y sin ignorarme jamás.
Y yo estoy ahí para calmarla, darle equilibrio o ser testigo.
A veces revuelve en mi alma en busca de cosas necesarias, como barritas pintadas y espejos que guardo con cariño.
Busca hacia dentro y allí encuentra mi sagrado espacio interior.
Lleno de barras pintadas y espejos,
soy el bolso de mi dama."

David Roby
Prensa
08/03/2012 - Revista 23

Los Simuladores - El Nuevo Mercado de la Apariencia

 Una empresa alquila accesorios de lujo. Desde carteras Louis Vuitton hasta anteojos Gucci. El perfil de las personas que buscan glamour por un par de horas. El síndrome Cenicienta. 

Los Simuladores - El Nuevo Mercado de la Apariencia


En 1697, Charles Perrault escribió uno de los cuentos de hadas más famosos de la literatura infantil: La Cenicienta. Allí relata la historia de una criada, hostigada por sus hermanastras, que es obligada a quedarse en su casa la noche del baile. Ante una escena de llantos y desolación, aparece el hada madrina, que al rozar a Cenicienta con su varita mágica convierte sus harapos en un vestido lujoso y su calzado en lujosos zapatos de cristal. Una historia donde la trama principal consiste en la advertencia que le hace el hada a Cenicienta: tiene que volver a su casa antes de la medianoche porque si no, se deshace el hechizo.

Como en el relato, existe en la Argentina una empresa que se propone alquilarles a sus clientas accesorios de lujo, con el único propósito de que se vean espléndidas, parezcan de un target económico superior al propio y luzcan similares a las máximas estrellas internacionales. Aunque sea, por una sola noche.

Para algunos se trata de la farsa del lujo, de otro capítulo en el mundo de las fashíon victíms, mientras que para otros es simplemente la posibilidad de acceder a un mundo que, hasta hace poco, era impensado.

Lo cierto es que para sorprender en la primera cita, impresionar en una entrevista de carácter laboral, deslumbrar en una fiesta o simplemente atraer a empresarios adinerados, existe Flashy Diva's, una firma on-line que alquila por 3, 7 o 15 días y hasta por un mes, tanto los clásicos como las últimas colecciones de Louis Vuitton, Valentino, Prada, Fendi, Gucci, Dior y Hugo Boss, entre varias marcas.

Así, uno puede mostrar, por ejemplo, la cartera Falabella Folder Bag, de la diseñadora Stella McCartney, que deslumbró a la multifacética Jennifer Lopez, pero para poseerla deberá desembolsar unos 870 pesos y la lucirá por una semana. Si quisiera comprarla, le saldría más de 1.300 dólares. Un artículo de lujo que la mayoría de las clientas no podría tener en su perchero ni ahorrando todo el sueldo de un mes.

Ana Alfonzo, uruguaya de 37 años, decidió impulsar la empresa de alquileres en 2005, cuando acompañó a su marido a un viaje de negocios a Alemania y en un evento vio a una señora con la cartera Dior Gaucho, una edición limitada inspirada en la pampa argentina que estaba agotada desde hacía meses. "Cuando le pregunté dónde la había conseguido me confesó, sin vueltas, que la había alquilado", cuenta Alfonzo. Y cuando aterrizó en la Argentina y notó que en Sudamerica no existia ninguna empresa similar, comenzó a diseñar el negocio, que se hizo realidad en 2007. 

Pero el gran salto se dio con el estreno de la primera película de Sex and the Cíty. En una escena, Carrie Bradshaw, la protagonista de la serie -interpretada por Sarah Jessica Parker-, está en la búsqueda de una asistente y cuando por fin entrevista a una que le convence, Louise, le pregunta sorprendida: "¿Cómo puede una chica sin empleo tener un bolso Louis Vuitton como ese?", a lo que la joven le responde que era rentada: "¿Renta un original o compra una imitación barata? Es un sitio web". La película funcionó como una propaganda del sistema Y captó clientes en todo el mundo.

Al igual que Louise, Alfonzo es una fanática de la moda desde que tiene memorsia, y cada vez que se iba de vacaciones se traía un modelo "como si hubiese sido la gran adquisición''. Por eso, admite, el negocio también fue la excusa perfecta para "comprar sim culpa" y poder lucir distinta en cada ocasión. Por caso, durante esta entrevista Alfonzo lució: un reloj Cartier valuado en 7 mil dólares; zapatos Valentino de 500 dólares y anteojos Prada de 400 dólares.

La inversión inicial para lanzar Flashy Diva's fue de 45 mil dólares y hoy el catálogo cuenta con más de 60 carteras, 10 relojes y 20 accesorios. Dos veces por año Alfonzo viaja a París o Nueva York para renovar el lujoso stock. En promedio, se alquilan 30 productos mensuales y el periodo de recuperación de cada uno es de diez alquileres En general, se alquilan quince veces y después se venden a un 35 por ciento del valor real.

-¿Cómo funciona el servicio?

 

-Los alquileres se realizan a través de la pagina web y se entregan en el domicilio de la clienta dentro de las 48 horas de confirmado el pago. Todos llevan su funda original, una constancia de autenticidad y recomendaciones para el buen uso del articulo, desde no poner frascos ni lápices labiales abiertos hasta colocar la cartera en el baúl del auto. Después, por el período pautado, el objeto es de la clienta. Puede hacer lo que quiera menos dañarlo o perderlo. En caso de que sufra algún desperfecto reparable, los costos van de 400 a 600 pesos , según el modelo, y en caso de pérdida, robo o extravío se debe abonar desde 2.300 a 7 mil pesos.

1 -¿Cuál es el perfil de las clientas?

-Son mujeres de 20 a 65 años, aunque la gran parte tiene entre 30 y 45. En su mayoría son profesionales de nivel sociocultural alto, con una vida social muy activa y fanaticas de las últimas tendencias. Al principio, pensaba que iban a ser mujere que se mueren por la marca y compran todo trucho con tal de aparentar, como sucede en los Estados Unidos, pero en general suelen ser mujeres que ya tienen carteras y accesorios de lujo y buscan variedad. Lo primero que me aclaran muchas de ellas es que no van a contar que el producto es alquilado, mientras que otras lo dicen orgullosas por que se sienten inteligentes de no haber hecho la compra e invertit miles de dolares en algo que sólo van a utilizar en contadas ocasiones.

Aunque Alfonzo prefiere no dar nombres, ya que la confidencialidad es la base del negocio, confiesa que una parte importante de sus usuarias son mujeres conocidas, "desde secretarias de senadores, hasta modelos o actrices" y que algunas "por la apariencia y el barrio donde viven" podrian buscar potenciar su imagen para atraer a "cierta clase de hombres".

El fenómeno ademas de "Síndrome Cenicienta" o "falso lujo" se puede encasillar como "transumo", una nueva forma de consumo que consiste, en palabras de la empresaria, en "experimentar sin poseer, disfrutar del lujo sin tener posesión del objeto. Organizar la compra pagando sólo por aquello que una va a usar".

El querer transitar por esta experiencia es lo que llevó a Eleonora, una médica de 30 años, a alquilar una cartera Chanel para una fiesta de trabajo de fin de año. "También alquile un vestido y unos zapatos, aunque no de lujo sino de firmas de locales de Miami. En ese momento tenia varios eventos y no queria vestirme siempre igual y antes de gastar fortunas en un conjunto, que no podia repetir, prioricé los alquileres. En mi caso, priorizo tener una buena variedad de carteras que solo dos pero de marca. Vestir un Chael original por una noche me gratificó, es un mimo diferente a lo habitual que esta bueno experimentar", cuenta Eleonora.

La caricia que rescata la cliente tiene que ver con la piratería de las marcas top que, según relata Alfonzo, no es algo que enorgullezca a las mujeres: "los artículos truchos nos e llevan con la misma satisfacción que los originales, por que siempre esta el temor de que alguien se dé cuenta".

Vestir al último grito de la moda y exhibir las etiquetas glamorosas que suelen verse en los desfiles de alta moda ya no es algo novedoso. Pero poder hacerlo sin tener que pagar fortunas es una propuesta, para algunos, atractiva, que moviliza a centenares de mujeres de diferentes edades. No importa que la fantasía solo dure un par de horas. El límite entre ser dueño de un objeto real o sólo poseerlo por un tiempo determinado es muy fino, por lo menos para aquellas señoras y señoritas que la imagen es lo más importante.